Se sabe que la masturbación es una práctica habitual en varios
estadios de la vida del ser humano. La mayoría de las personas, en algún
momento de su vida, la pone en práctica.
Por más que esta práctica sea normal y saludable, todo lo que
es en exceso puede no hacer bien. Pero, ¿cuál es la línea
entre lo normal y lo patológico en el acto de la masturbación?.
No existe en la literatura psicológica ninguna enfermedad relacionada
directamente con la masturbación, pero practicar esta actividad con mucha
frecuencia puede ser señal de algún otro trastorno o disturbio
en la sexualidad, ya que además del acto físico, existe el componente
de la fantasía que es muy poderoso.
Las veces que un individuo se masturba al día, no es una regla para
saber si existe algún problema. Lo que define al acto masturbatorio está,
además del placer, en qué servicio este presta.
Podemos pensar que alguien con un trastorno obsesivo compulsivo, usa la masturbación
como forma de librarse de pensamientos sexuales obsesivos que le traen insatisfacción
.Algunos malos pensamientos sexuales, deseos hacia personas intangibles, entre
otros, pueden hacer que la persona se masturbe compulsivamente con el fin de
librarse de sus pensamientos. La enfermedad en este caso, no es la masturbación,
lo es la obsesión que lleva al acto de masturbarse para olvidar un pensamiento
que hace sufrir.
En algunos trastornos sexuales como las parafilias ( pedofilia, fetichismo,
sadomasoquismo...), el individuo necesita masturbarse para no buscar la satisfacción
de sus necesidades con otra persona, ya que esto es muy peligroso. En estos
casos, el deseo masturbatorio esconde el deseo real de la persona, pues en su
fantasía, consigue el tipo de actividad sexual que desea. Y como la fantasía
no conoce hora ni lugar, el individuo puede pasar buena parte del día
en esta actividad que satisfaga sus necesidades.
Otros trastornos también tienen un componente sexual muy fuerte, como
en algunos casos de retraso mental, esquizofrenia, uso de algún tipo
de droga estimulante u otros trastornos. La masturbación forma parte
de la enfermedad pero no es su causa. El sexo en estos casos es mucho más
inconsciente que el deseo real de practicarlo. No se puede olvidar que el sexo
forma parte del instinto de supervivencia de la especie, y en muchos casos donde
hay degeneración mental de la persona, estos instintos aflorarán
más fácilmente que en otros casos donde no hay problemas.
Masturbarse es saludable y sólo la propia persona puede saber si está
exagerando o no. Si esta se siente incómoda con sus actos y está
colocando a otra persona en situación embarazosa, necesita buscar ayuda
médica o psicológica para saber si esto es normal o no. Ante la
duda, la ayuda especializada es la mejor salida.
Muchas personas no buscan ayuda porque se avergüenzan de sus actos, pero
olvidan que los profesionales de la salud está preparados para intentar
entender sus problemas. La vergüenza, en estos casos, no es disculpa para
continuar con cualquier duda. La vida sexual de cada uno es muy importante y
tiene detalles singulares, cuanto mejor sea, mejor será para el individuo.
Por Anne Griza Sexóloga |