Masturbarse el acto de tocarse el propio cuerpo con el fin de obtener placer
sexual. Pero sólo el toque no es suficiente para llegar al clímax,
hay un componente esencial en la masturbación que depende exclusivamente
del individuo: la capacidad de fantasear el acto o la situación sexual.
Para algunas personas es muy fácil entrar en este tipo de fantasías,
bastándoles que se dé el momento adecuado. Pero para la mayoría,
principalmente para las mujeres, fantasear el sexo para realizar la masturbación
resulta muy difícil. Esa dificultad puede estar vinculada a la educación
que el individuo recibió: si fue muy represora, probablemente pensará
en la masturbación como en un error o un pecado, si fuera una persona
tímida hasta el punto de tener vergüenza de lo que hace solo debajo
de las sábanas, también encontrará dificultades para fantasear
el acto sexual.
Hay otros, que cuando están pasando por problemas personales, no consiguen
relajarse y dejar la mente libre para que fluyan las fantasías. Algunas
personas que han vivido una experiencia sexual traumática, pueden tener
muchas dificultades para masturbarse, pudiendo, en el momento de fantasear,
revivir el momento que les causó el trauma y bloqueando entonces el acto
masturbatorio.
Si en la actividad sexual con la pareja la fantasía es importante, en
la masturbación lo es aún más. No hay que olvidar que todo
depende del individuo, él está solo y , en principio, sin ningún
estímulo. Y si hay algún estímulo, como una película
o revista pornográfica, aún así es preciso colocarse como
participante de la historia que le está acompañando, para llevar
a cabo la masturbación.
Son muchos los elementos fantasiosos que la persona usa en el momento de la
masturbación y estos elementos están de acuerdo con el deseo y
la experiencia sexual de los individuos. Los deseos se relacionan con aquello
que una persona espera de una relación sexual, pueden ser con su pareja
o con otra persona por quien se sienta atraída, y también están
ligados a todo lo que hizo anteriormente, hace, o le gustaría hacer a
la hora del sexo.
La experiencia sexual es la base de donde el individuo partirá a la
hora de masturbarse. La puede iniciar con aquello que ya fue vivido por él
y desde allí empezar a descubrir su cuerpo permaneciendo en aquello que
ya conoce.
Normalmente, para la fantasía la persona entrará en un proceso
de exploración de sí misma, pero esto depende de lo que cada uno
esté dispuesto a entregarse y descubrirse.
La fantasía no tiene límites, cada uno sabe lo que para sí
es más o menos placentero. Lo que funciona para algunas personas, no
funciona para otras, siendo misión de cada uno descubrir que es lo que
más le excita. Por eso, no hay leyes para las fantasías masturbatorias
que pueden ser realizadas en la soledad de este momento tan intenso.
Dejar que pase y conseguir dejarse llevar por pensamientos eróticos,
no es ningún crimen, al contrario, es lo que impulsa a que la masturbación
se dé. Y sabiendo que este es un acto saludable, mucho mejor volverlo,
además de eso, un acto placentero.
Por Anne Griza Sexóloga |