La masturbación y lo que se entiende por pornografía están
estrechamente ligadas. Muñecos, revistas, libros, películas, objetos
pornográficos..., en un principio estaban dirigidos a la masturbación
y todavía son utilizados, en su mayoría, para este fin. Esto pasa
porque el sexo es fantasía y esta gama de materiales permite que el ser
humano pueda entrar en contacto con sus deseos más íntimos.
La mayoría de los adolescentes tiene su primera experiencia sexual a
través de la masturbación. Normalmente utilizan las revistas pornográficas
para ver los cuerpos en posiciones sensuales y así pueden fantasear con
el acto sexual. Esto pude darse tanto en los niños como en las niñas,
siendo más corriente que lo hagan los niños.
Pero no solamente las revistas permiten este contacto con el mundo de las fantasías,
leer un cuento erótico puede ser muy excitante y fantasear con la historia
durante la masturbación, por ejemplo, puede ser muy placentero. Ir a
ver una película pornográfica permite mirar a una pareja o más
personas realizando el acto sexual y eso lleva a la excitación. Hay personas
que se imaginan en la escena de la película, como una de las participantes
en la relación sexual.
La mente humana es muy creativa cuando se trata de sexo. La imaginación
puede alzar vuelos increíbles colocando a la persona en la situación
que desea estar y la pornografía termina por ser una forma de proyectar
deseos con una determinada escena o persona que sólo puede darse en la
fantasía. Está claro que la pornografía no es necesaria
para la masturbación, pero puede ser un complemento de ella.
Ver, leer, estar en contacto con material erótico pone a flor de piel
el deseo. Las personas terminan conectando con aquello que están viendo
o leyendo y a eso es a lo que les lleva la fantasía. Formar parte de
aquello que pasa en una película, una revista o un relato, permite a
la imaginación trabajar más fácilmente que sin estos materiales,
y visualmente, es más fácil dejar fluir el pensamiento. Se puede
olvidar mucho de lo que se ha visto, pero en aquel primer momento fue muy importante
para impulsar a la persona hacia la masturbación, principalmente si esta
tiene algún problema para excitarse.
También la masturbación mutua puede utilizar la pornografía
a su favor. El hombre y la mujer pueden alcanzar una gran excitación
viendo juntos una película pornográfica o leyendo un relato erótico.
Los preliminares del acto sexual son sólo masturbación y añadir
a este momento una fantasía a dos, puede ser un buen ingrediente para
la excitación de la pareja. Cómo cada uno utiliza la imaginación,
depende sólo de él, pero los dos pueden sacar un gran provecho
de ello.
La masturbación y la pornografía todavía son un tabú.
Pensar y hablar sobre este asunto todavía no es muy común. Además,
es preciso pensar que estas forman parte de la sexualidad de las personas y
contribuyen a ella volviéndola más saludable y permitiendo una
mayor excitación.
Así como todo en sexualidad, la exageración puede ser señal
de problemas, la pornografía puede ser usada en la masturbación,
pero no sólo será esta la que llevará a la excitación,
ni es siempre necesaria. Si esto es así en una relación de pareja,
puede ser una señal de que existe algún problema.
La pornografía es algo que se puede usar en la masturbación,
utilizarla sirve como ingrediente a la fantasía y es muy saludable. Cabe
a cada uno descubrir qué tipo de pornografía le gusta y si realmente
la necesita, ya que la imaginación puede funcionar muy bien sin la pornografía.
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