Puesto que la masturbación es un acto saludable y que se sigue dando
después del matrimonio, es importante observar algunas reglas básicas
que pueden ser seguidas por la pareja que vive la masturbación uno del
otro.
Esas pequeñas reglas permiten que cada uno quede más a gusto
con su deseo o no de masturbarse.
En primer lugar está el diálogo, se puede hablar respecto a la
masturbación, explicar la existencia de esa necesidad, de que eso no
es señal de traición y aclarar lo importante que es el otro. Esto
puede dejar más tranquilo a su pareja, incluso en relación a su
sexualidad (no se puede permitir que el otro ponga en duda su atractivo sexual).
Algunas personas temen que cuando la masturbación es la que satisface
los deseos de su pareja, esta pueda ir a buscar sexo con otras personas. Pero
eso no es una verdad absoluta, hay que tener en cuenta que un tercero sólo
aparece en la pareja cuando, además de sexo, existen otras brechas en
la vida conyugal.
En algunos casos, el compañero/a se niega a aceptar la masturbación.
Esta situación es bastante común y de ahí la importancia
del diálogo para dar claridad a actos y pensamientos. Es importante que
se llegue a un acuerdo en que ambos sean respetados y que cada uno ceda un poco
para que no haya desgaste en la relación.
Muchas veces, puede pasar que un cónyuge sorprenda al otro en plena
masturbación, es una situación bastante intimidante para los dos,
tanto para el que es sorprendido como para el que ve ese momento tan íntimo.
Por eso, además del diálogo, es importante para quien vaya a realizar
esta actividad, que lo haga cuando no pueda ser sorprendido, como por ejemplo
durante el baño o cuando se sabe solo en casa.
Algunos casados crean reglas para la masturbación, como por ejemplo
cuando uno de ellos sale solo, quedando el otro en casa a sus anchas, o cuando
se encierra en el cuarto de baño, siendo esto señal de que se
está masturbando. La regla general es que ambos sean libres para escoger
lo que quieran.
No se puede olvidar que en la vida en pareja el respeto es primordial y que
por más que el matrimonio tenga bastante intimidad, el espacio que cada
uno necesita debe ser preservado, hasta para los casados que ambos practican
la masturbación individualmente es válida esta regla. Hay pocas
cosas tan desagradables como sorprender o ser sorprendido masturbándose.
Estas pequeñas pistas pueden suponer una gran diferencia en una relación
en la que la masturbación aparece. Otras combinaciones también
pueden ser hechas por el matrimonio. Lo importante es que los dos sean respetados
en sus elecciones.
La masturbación, lejos de ser un perjuicio en la vida sexual de las
personas, es un ingrediente que tiene funciones positivas tanto para los hombres
como para las mujeres. Saber vivirla dentro del matrimonio, teniendo cada uno
su espacio, conociéndose a sí mismo y teniendo libertad para explorar
su cuerpo, colabora a que los dos tengan una vida sexual más sana y con
muchas novedades en el transcurso del camino.
Por Anne Griza Sexóloga |