El matrimonio, para muchas personas, es señal de que la vida sexual
será plenamente satisfactoria, pero eso no es una verdad absoluta. La
satisfacción sexual en el matrimonio está ligada también
a la individualidad sexual de cada uno y la masturbación forma parte
de esto. Diferentemente a lo que muchos piensan, masturbarse no es una actividad
sólo para jóvenes y solteros. Muchas personas, hombres y mujeres,
sienten ganas de masturbarse aún después de casados.
La mayoría no admite que practique esta actividad teniendo un compañero
en la cama. A hombres y mujeres no les gusta pensar que su pareja tenga necesidad
de más sexo de los que ellos les ofrecen. Existen casos en que ambos
cónyuges tienen sus momentos de masturbación, cada uno respetando
las necesidades del otro. Pero esto no es el patrón común de la
sociedad, aunque es uno de los caminos que la sexualidad de los nuevos tiempos
está tomando. La igualdad entre los sexos también está
en la cama.
Partiendo del supuesto que el matrimonio no esté viviendo ninguna crisis,
hay muchos sentimientos en juego para la pareja cuando uno de ellos se masturba.
Para quien lo hace, existe la necesidad inminente del acto masturbatorio, independientemente
de la satisfacción sexual en su matrimonio y también un cierto
sentido de culpabilidad por la necesidad de masturbarse. Y en el otro queda
una sensación de vacío y hasta de ser menos, frente a su pareja.
En el primer caso, se puede pensar en las distintas recompensas al acto de
masturbarse, siendo para el hombre, a groso modo, una forma de liberar sus angustias,
de quedar menos ansioso para practicar sexo con su pareja, de readaptarse a
su ritmo en el acto sexual, de movimientos, entre otros. Para la mujer es una
forma de continuarse conociendo, de estar con su cuerpo, de saber qué
es bueno o no para ella en el momento del sexo. Para ambos es una forma de estar
consigo, de curtirse y darse placer.
En el segundo caso, los sentimientos pueden ser de minusvalía, de no
ser buena sexualmente, de ciertos celos a las fantasías de la masturbación
ya que tras esta, puede sentirse como traicionada por otra persona... Encontrarse
por un momento a solas, para muchos, es extremadamente difícil y angustioso.
Muchas relaciones pueden desgastarse por este tipo de pensamientos.
Lo que muchas personas olvidan, es que después del matrimonio o unión
el individuo se va a adaptar a la nueva situación, pero no va a abdicar
totalmente de sus antiguos hábitos o no va a dejar de tener necesidades
diferentes de las de su pareja. Y entre esas necesidades está la de masturbarse,
la de estar solo consigo mismo, de darse placer a sí mismo.
Puede parecer que esta necesidad no exista, pero aunque se esconda está
presente tanto para hombres como para mujeres. El placer de la masturbación
es muy diferente del vivido en el acto sexual, el último es un encuentro
físico, psicológico y de afecto y la masturbación es algo
que se hace para sí mismo. Ambos son muy placenteros y está en
la naturaleza humana sentir este tipo de deseo, y eso no interfiere en la unión
con otra persona..
Por Anne Griza Sexóloga |