| Hablar de masturbación en la adolescencia puede parecer una redundancia. La mayoría de las personas sabe que este es el momento máximo de la actividad masturbatoria de la vida del individuo. Pero, tampoco para el adolescente, masturbarse es una tarea fácil.
Sobre los 12 años se inicia la pubertad y son experimentadas nuevas sensaciones y sentimientos. Es en este momento cuando las hormonas están en actividad ascendente trayendo el deseo y la curiosidad de mantener una relación sexual. El toque del propio cuerpo ya no es simplemente un toque, es la atracción hacia un amigo para actividades que pueden sobrepasar la amistad.
Para la mayoría de los adolescentes, el sexo propiamente dicho todavía
no es una realidad, pero desean practicarlo. Una salida es la masturbación,
pero junto a ella van toda una serie de dudas, recelos, miedos, con los cuales
el adolescente aún no puede luchar. Experimentar la masturbación
puede convertirse en una angustia muy grande en estos momentos.
Esto puede pasar porque masturbarse, sentir el deseo sexual, representa la
salida del mundo de la inocencia hacia el mundo de los deseos. Este capítulo
no se da de un momento a otro, es preciso que el adolescente se sienta preparado
para vivirlo y además necesita sentirse preparado para la primera experiencia
sexual en pareja.
Tampoco existe mucho espacio para hablar sobre la masturbación en el
entorno social de los adolescentes. Con los amigos, hay recelos a contarles
algo que les haga víctimas de sus bromas. Con los padres, la relación
suele estar avalada por las características normales de la adolescencia
y no haber cabida para este tipo de asuntos. En la mayoría de los colegios,
no hay espacio para aclarar este tipo de dudas, aprendiendo y hablando sobre
este tema.
Lo que le pasa a la mayoría de los jóvenes es que se sienten
solos, llenos de preguntas sobre su sexualidad, sobre lo que puede ser la masturbación,
sus consecuencias... y no encuentran respuestas a esto. Algunos buscan información
en libros, revistas, sites de Internet, pero otros no tienen cómo hacerlo
o sienten miedo a ser sorprendidos en sus averiguaciones.
Aún sin información, los adolescentes terminan masturbándose
y muchos van a cargar con estas dudas y miedos hasta que consigan deshacerse
de ellos.
Todo podría ser mucho más fácil para estos jóvenes
si existiesen menos prejuicios a cerca de la masturbación, mayor apertura
y posibilidad de encuentros, aunque no fueran experiencias ya que los adolescentes
pueden sentirse cohibidos con esa exposición.
Masturbarse es un acto muy simple que en principio no tiene contraindicación,
no deja marcas visibles, no envejece, no daña si se hace con cuidado,
no aumenta el tamaño del pene o la vagina, no existe posibilidad de embarazo,
no vuelve a la persona una tarada y es una buena forma de descargar la energía
sexual acumulada en esta etapa de la vida.
El deseo sexual en la adolescencia es normal, como también lo es que
los adolescentes busquen una forma de satisfacer sus deseos. En un primer momento
será de forma solitaria, en su habitación, en el baño,
o en otro lugar donde se encuentre solo y seguro. Todo forma parte del aprendizaje
para la vida sexual.
Conocerse, saber cuales son los puntos del propio cuerpo más sensibles
a los toques, estar con su cuerpo en desarrollo, poder apreciar los cambios,
fantasear con lo que se imaginan es el acto sexual, son partes para el aprendizaje
de la vida sexual adulta. El individuo que no consigue pasar por este proceso,
puede encontrar dificultades en sus relaciones sexuales, pues puede no saber
cual es la sensación real de un orgasmo o cómo sentirse excitado
sexualmente.
Por Anne Griza Sexóloga |