| Si la masturbación masculina es un asunto tabú, la femenina lo
es todavía más.
Son pocas las mujeres que admiten que tienen deseos de masturbarse y todavía
menos las que reconocen hacerlo. Por más que hayan evolucionado a lo
largo del tiempo, las mujeres aún tienen mucho recelo a creer en necesidades
como estas.
La masturbación no es sólo una necesidad sexual, es también
un acto saludable que permite a la mujer conocer su cuerpo, sus órganos
genitales y sus deseos.
Contrariamente al hombre que sólo obtiene el placer alrededor del pene,
en la mujer todo su cuerpo es objeto de placer, desde el toque de la piel, los
senos, la vagina..., hasta en el tipo de posición o el movimiento que
más le agradan. Pero para que ella descubra esto, es necesario tocarse,
sentirse, pues difícilmente su pareja podrá descubrir eso.
El acto sexual para la mujer, depende mucho de los preliminares que son los
que le darán los recursos para llegar al placer satisfactoriamente, además,
los preliminares no son simples toques de sus senos y vagina, es todo un conjunto
de actos que ella puede llevar a realizar a su pareja. Para eso, ella necesita
saber cuales son esos actos y necesita conocerse.
Pero la sociedad dificulta ese conocimiento. El placer sexual femenino, hasta
hace poco tiempo, era prácticamente un pecado. En algunas sociedades,
hasta hoy, a la mujer se le impide sentir placer y se les extirpa el clítoris
cuando todavía son unas niñas.
Algunas mujeres consiguen masturbarse y reconocerlo, pero la mayoría
aún no se ha librado del estigma de la masturbación. Desde que
son pequeñas, a las niñas se les enseña que es algo muy
sucio. La mayoría crece con la idea de que la masturbación puede
repercutir en relaciones sexuales de baja calidad y en un sentimiento de incapacidad
de sentir placer.
Existen muchos aparatos que ayudan a la mujer en la masturbación, como
los penes anatómicos y algunos tipos de gel, pero esto no sirve de nada
si la mujer no se entrega a sus propias fantasías. Ella no va a conseguir
obtener placer con la masturbación si no se libra de prejuicios, si no
se deja llevar por lo que su mente y su cuerpo le están pidiendo.
El sexo es eso, una unión de deseo corporal con una fantasía
que lleva a una sensación de placer muy grande. La masturbación
contribuye a que cada una conozca lo que su cuerpo y su mente piden a la hora
del acto sexual y para que este pueda ser realizado de forma que tanto el hombre
como la mujer obtengan placer
No es feo masturbarse, acariciarse. Feo es el pasar por la vida sin conseguir
entregarse al sexo con salud. Feo y sucio es no permitirse algo tan bueno y
tan simple al mismo tiempo, además nadie tiene por qué saberlo,
si se diera el caso. Feo es no compartir con la pareja lo que se ha aprendido
de la mejor manera: experimentando.
Por Anne Griza Sexóloga |