| Masturbación es una palabra que , incluso hoy día, trae en su
significado cierto aire tabú, de cosa fea, que no se debe hacer, y, sin
duda, hay quien todavía la considera pecado. Siempre que vamos a tratar este tema debemos aclarar su concepto de la forma
más fácil y abarcable posible.
La masturbación es, de forma general, la manipulación de los
órganos genitales por el uso de las manos propias o las de la pareja
(es conocida también como placer solitario), y también por el
uso de objetos( con los cuales debe tenerse cuidado a la hora de escogerlos),
buscando auto gratificación, liberación de la tensión sexual
y auto conocimiento del cuerpo, a través de los toques.
En nuestro contexto social general, la masturbación tiene sus apellidos,
tanto para los hombres como para las mujeres, y esos apellidos pueden variar
según la zona donde nos encontremos.
La masturbación infantil es un comportamiento completamente normal y
puede y va a hacerse presente en cualquier etapa de la vida.
El acto de masturbarse no es el punto álgido de las culpas que apremian
las mentes de las personas después de masturbarse, lo son los pensamientos,
las fantasías que están vinculadas al acto en sí. La mente
se culpa debido a la educación recibida (muchas veces demasiado rígida)
y por la falta de aclaraciones en el medio familiar. Esto termina generando
sentimientos incómodos, recelos que se convierten en culpabilidad por
pensar que se está haciendo algo malo, sucio...
La masturbación infantil puede darse de forma accidental, por el uso
de alguna ropa apretada o algún tipo de irritación en esas zonas,
que pueden llevar al niño a manipularse las zonas genitales y descubrir,
así, una fuente de placer y en adelante buscar otras formas para estar
siempre con las manos allí, buscando de nuevo la sensación que
les causa placer. Mientras que la masturbación es considerada normal
entre los niños más pequeños, debe ser vista en el medio
escolar como un síntoma de ansiedad que debe tratarse con especial atención.
A los 2 o 3 años, el niño manipula los órganos genitales
sin ninguna preocupación en presencia de los adultos. A medida que va
creciendo, tiende a restringir esta masturbación ocasional a los momentos
que están solos, lo que evidencia una actitud de desarrollo adecuado
de su comportamiento afectivo-social. Por lo tanto, cuando se persiste en la
masturbación en el medio escolar, en público, eso puede significar
una llamada de atención porque se encuentra ansioso.
En la vida todo se aprende y la masturbación no puede ser diferente.
Por eso debe ser afrontada con naturalidad por los padres y cuidadores.
Niños y niñas van a tener aprendizajes distintos sobre el acto
de masturbarse, pues sus cuerpos así lo piden, así como el medio
social en que se desenvuelven . Pensando en esto, veamos cuales son las mejores
formas de afrontar esas situaciones que aparecen y que a los ojos de muchos
padres son muy complicadas de hablar, explicar y principalmente afrontar, ya
que el hecho de lidiar con la sexualidad de los hijos, tiene mucho que ver con
la sexualidad de los padres:
- Llamar la atención de manera recriminatoria y agresiva, sólo
generará sentimientos de culpabilidad. Intente conversar con ellos
y decirles que cuando sientan ganas de manipular los órganos genitales,
no lo hagan delante de los demás, pues es algo que forma parte de la
individualidad del niño. Así él entenderá que
todo tiene su momento.
- No se necesitan grandes explicaciones, pues pueden confundir la mente del
niño. Si este hiciese preguntas, deben responderlas de la forma más
simple posible y sólo relacionadas con las preguntas en cuestión,
sin grandes divagaciones sobre el sexo.
- Nunca asuste al niño con las antiguas creencias de que si se masturba
se volverá loco, o epiléptico, o esquizofrénico, o que
le van a salir pelos en las manos. Esto es un error y sólo perjudicará
su relación con el niño.
Por Adriana Sommer da Costa Sexóloga |