Durante muchos años, el término masturbación cargó
en su acepción con un contenido histérico, se creía que
su práctica podía llevar al crecimiento de pelos en las manos,
ceguera, locura, llenarse de granos, quedar impotente y algunas otras cosas.
Hasta hace poco tiempo, el acto de masturbarse era considerado como un abuso
hacia el propio cuerpo, contra la salud mental, pero hoy día, esas historias
sobre la masturbación han decaído bastante. Digo decaído,
porque todavía no han sido totalmente abolidas del pensamiento de algunas
personas. Crean que todavía existen innumerables creencias y tabús
acerca de esta práctica tan comúnmente usada entre hombres y mujeres.
Para muchos médicos y terapeutas sexuales, la masturbación es
hasta recomendable en algunos casos específicos de disturbios sexuales,
y podemos citar la eyaculación precoz, como un ejemplo en que la masturbación
puede ayudar si se hace con las orientaciones adecuadas, para que la dificultad
sea resuelta de la mejor forma posible.
Pero si hay un interrogante para los terapeutas sexuales, es en relación
al sentimiento de culpa cuando se practica la masturbación, ya que podemos
asegurar que casi todo el mundo se masturba, y la mayoría siente, al
menos, un mínimo de culpa.
Está claro que sabemos que lo que trae estos sentimientos de culpa son
los tabús creados por las religiones en tiempos pasados, que condenaban
cualquier tipo de obtención de placer.
El sexo era sólo para la procreación y eso fue transmitido de
generación en generación y también, por increíble
que parezca por el gran número de informaciones que las personas tienen
al respecto de la masturbación y de la desmitificación de aquellas
conocidas frases:
"si te masturbas te quedarás impotente", " Te quedarás
ciego", "Te volverás loco", y tantas otras cosas.
Hay sabemos que la masturbación tiene un papel específico en
la vida sexual del ser humano. Puede ser afrontada como ensayo para el sexo
adulto. La persona aprende a masturbarse sexualmente consigo misma y este aprendizaje
sólo va a beneficiar su cuerpo y su mente con el autoconocimiento que
se va adquiriendo y ayudará mucho en su futuro desempeño sexual.
Esto no quiere decir que la masturbación sea una actividad inmadura,
que deba ser abandonada al llegar a la vida adulta. Puede darse desde el nacimiento,
tener su auge en la pubertad, disminuir en la vida adulta (aunque para las mujeres,
el auge es entonces) y aumentar en la vejez. Va a depender mucho de las necesidades
individuales de cada persona y de las condiciones afectivo-emocionales en que
se encuentre en cada etapa de la vida.
Hasta durante el matrimonio, la masturbación puede ser usada como forma
de lidiar con el diferente deseo sexual de la pareja, pues ese placer puede
ser obtenido con la sola estimulación y sirve para enfrentar periodos
de separación, en la proximidad al parto, casos de enfermedad, divorcio
o viudedad.
No importan las razones o motivos, el individuo puede utilizar la masturbación
en cualquier fase de su vida, siempre que no deje de vivir su vida afectiva
y social, esto es, mientras que no se haga de la masturbación la única
fuente de placer.
Por Adriana Sommer da Costa Sexóloga |