En diferentes épocas y culturas ha habido siempre unas cuantas creencias con respecto a la masturbación, como que dañaba los órganos genitales, que impedía el embarazo, que hacía crecer el pecho en los hombres, que quitaba el apetito sexual... Hasta comienzos del siglo XX muchos médicos creían que esta actividad debilitaba a las personas, provocaba enfermedades e incluso problemas mentales, si se practicaba en exceso. La masturbación no es perjudicial, pero veamos otras leyendas que se crearon alrededor de ella. La asociación entre masturbación y enajenación mental surgió, aparentemente, de la observación de los enfermos mentales que se masturbaban en los manicomios. Los médicos de la época no se daban cuenta de que aquellos pacientes, al estar internados, no tenían otra alternativa para aliviar su excitación sexual. Observaciones de este tipo llevaron a la conclusión de que la masturbación había sido la causa de la enfermedad de estos pacientes. Algunos relatos médicos del siglo pasado contenían descripciones minuciosas de otras “horribles consecuencias” que, supuestamente, provocaba la masturbación: tuberculosis, verrugas y pelos en las manos, acné, perturbaciones digestivas, esterilidad, ceguera, niños malformados, dolores de cabeza, problemas en pechos, anomalías genitales, enfermedades renales y otras dolencias. La realidad es que los únicos inconvenientes físicos que pueden resultar de esa práctica, son la eventual aparición de una irritación local que es causada por la fricción excesiva de la mucosa genital. Eventualmente, pueden surgir infecciones (no venéreas), provocadas por la introducción de objetos poco limpios en la vagina o la uretra (canal que conduce la orina desde la vejiga al exterior). La ruptura accidental del himen por la inserción descuidada de objetos en la vagina (o los propios dedos), puede traer consecuencias emocionales más serias. Este accidente, generalmente, provoca angustia y ansiedad en las niñas. A pesar de los temores en relación a las consecuencias físicas o mentales, y de los sentimientos conflictivos que envuelve, la mayoría de las personas se empieza a masturbar cuando llega la adolescencia. Presionados por la intensa carga de condicionamientos negativos en cuanto a la masturbación, muchos adolescentes se proponen a sí mismos abandonar el hábito. Pero la abstinencia, en general, no dura más que unos días o semanas. La ruptura de su promesa sólo consigue aumentar sus sentimientos de culpa, llevándolos a tomar determinaciones heroicas, en el sentido de no volverse a masturbar jamás. Pero el incumplimiento de esta decisiones es, generalmente, inevitable, con lo que se inicia otro nuevo ciclo masturbatorio, seguido de otro período de descanso. Es difícil imaginar otra situación que cause más daño a la personalidad del adolescente, de una forma tan persistente, que esa sucesión de conflictos psíquicos. Algunos millones de mujeres y un gran número de hombres de todo el mundo, han visto dañada sin necesidad su auto-confianza, su eficacia social, y, algunas veces, su funcionamiento sexual. Estos perjuicios no son causados por la masturbación sino por el conflicto creado entre el acto de practicarla y los propios códigos morales. Los efectos perjudiciales de la masturbación, devienen exclusivamente de la preocupación y de la idea de anormalidad que muchos tiene sobre ella, pero nunca del acto en sí. La masturbación es importante para el auto-conocimiento del individuo, así como también forma parte de su madurez sexual.
Jonatas Dornelles Antropólogo
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