Las conductas y prácticas sexuales humanas son casi ilimitadas. Dependiendo de la cultura, de la época, e incluso de cuestiones internas y de la clase social dentro de una misma sociedad, hay algunas costumbres sexuales que son preferidas, mientras otras son repudiadas. Esto se da, por ejemplo, con el sexo oral, también llamado felación cuando es practicado por la mujer al hombre o un hombre a otro hombre; o cunnilingus (cunilingus para otros) cuando es el hombre el que se lo practica a la mujer o la mujer a la mujer. El concepto de esta práctica sexual es muy simple, se trata de la estimulación sexual del pene o la vagina por la boca de su pareja. En el pasado, esta práctica sexual fue repudiada por la Iglesia, ya que no contribuía a la procreación. También la Iglesia rechazó otras formas como la masturbación, sexo anal, homosexualidad... Hoy día hay una cierta aceptación del sexo oral como un elemento enriquecedor de la relación sexual. Muchas ocasiones, el sexo oral está indicado como una práctica perteneciente al conjunto de los preliminares, que son los estímulos anteriores a la penetración propiamente dicha. Los preliminares, incluido el sexo oral, aumentan la excitación de las parejas y les propician una mayor intimidad y relajación. El sexo oral puede practicarse tanto en relaciones homosexuales como en heterosexuales. Algunas veces puede asociarse a las personas como una relación sexual completa, siendo así, puede practicarse con grandes cargas de intimidad y afectividad. Las mujeres vírgenes, por ejemplo, pueden preferir practicar esta modalidad de sexo con el objeto de preservar intacto su himen. En otras ocasiones, el sexo oral puede asociarse simbólicamente, a la subyugación de la uno de los miembros de la pareja, como si el que recibe las caricias, ocupase, en ese momento una posición de poder en la relación. Esto no pasa en la postura llamada 69, ya que en ella la pareja practica una felación mutua, estando con sus cuerpos paralelos, uno frente a otro, pero con las piernas y la cabeza invertidos. No hay posturas concretas para la práctica del sexo oral, cada situación requiere una cierta adecuación entre la pareja , y vista la morfología humana, lo mejor es estar con las piernas abiertas y el cuerpo relajado, ya sea sentado o tumbado. A Algunas mujeres les gusta recibir las caricias estando a gatas, en este caso, su pareja podría estar tumbado con su cabeza entre los muslos de la mujer. Antiguamente, el sexo oral era considerado como una perversión, en las sociedades occidentales industrializadas. Se practicaba, generalmente, con prostitutas o en relaciones extramatrimoniales . Comprobamos así que una práctica sexual puede estar valorada entre los conceptos de pura o impura. Aún hoy, el sexo oral tiende a ser asociado con un mayor grado de erotización de la relación sexual. Las características de la práctica del sexo oral son muy excitantes, pues se centran en la estimulación de las zonas erógenas. Es poco probable que alguien repudie esa práctica por motivos personales. Por eso, esta práctica es siempre bien acogida antes, durante y al final de una relación sexual. Para las mujeres que tienen dificultades de alcanzar el orgasmo durante la penetración, el sexo oral puede ser una buena solución para alcanzar o multiplicar los orgasmos. Jonatas Dornelles Antropólogo
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